PAELLA DE CARNES Y VERDURA

No será Fukushima. Ni los americanos perdiendo la pinza y apretando el botón nuclear. Ni siquiera una maratón de veintitrés días consecutivos de Sálvame de Luxe comentados por Mario Conde. No. El Gran Apocalipsis llegará con una bronca entre arroceros. Y esto es así.

Haced la prueba, queridos y queridas; plantaos en la plaza de un pueblo e insultad a alguien. Seguramente se encogerá de hombros y seguirá caminando. Pero si le discutís un ingrediente del arroz preparaos para tener un enemigo de por vida. Hay familias rotas por una albóndiga de más o de menos, matrimonios que no llegaron a celebrarse por unas alcachofas, duelos a pistola por un “a mi me gusta la paella mixta”. Y no, muy mal: hay que ser tolerantes. Por ejemplo, yo no tengo nada contra aquellos a quienes les gusta la paella de más de un centímetro de grosor, siempre que no les llamemos personas. Pero centremos el tema.

Domingo, doce del mediodía; los pajaritos cantaban, las nubes se rascaban la panza en el cielo, los caracoles pastaban a su rollo… y un grupo variable de atletas locales le daban a la zapatilla a todo meter por las calles de Beniarbeig. Para el lector desubicado explicaremos que en la Marina Alta de un tiempo a esta parte o participas en carreras populares, triatlones y otras formas de tortura o no eres nadie. Que correr está muy bien, pero si se hiciera con antorchas y detrás de los presidentes de dos o tres bancos que yo me sé, pues estaría mejor.

El caso es que el domingo había carrera en Beniarbeig y nos juntamos los amigos a animar a Juanjo E.H.D.L.R (El huracán de la Rectoría). Allí estábamos los mejores,  oiga usted, cervecita en mano mientras Juanjo pasaba perdiendo posiciones y renegando del barón de Cobertain entre jadeos que consternarían a cualquier foniatra. Y entre risa y risa y quintito y cassalleta decidimos improvisar una suculenta paella. Que la íbamos a necesitar.

INGREDIENTES

1 pollo
1 conejo
3 puñados de arroz por comensal
9 tazas de agua por comensal
½ kilo de habas
½ kilo de alcachofas
1 pimiento rojo
romero fresco
aceite
azafrán / colorante
sal
tomate
ajo
perejil

Y lo más importante, la alineación gastro-kamikaze. Allí estaban Nando y Sandra, que le dice que no coma tanto y es como decirle a la hierba que no sea hierba; Juan Antonio y Bea, que trajeron la carne de la carnicería de Toni, de Laguar, y se vinieron con Joan, un proyecto de gran tipo; J.J y Rosa, que dejaron un momento los vídeos de ser padres hoy y el manual de montaje de cuna extrema; Chesa, que si le dejas lo mismo te organiza una paella que unos juegos olímpicos al grito de “xe, si amb no res passem”, nuestro atleta de cabecera; y vuestra Tastaolletes, feliz como una perdiz.

PREPARACIÓN

Se echa el aceite en la paella, que cubra el centro. Además viendo la mancha sabremos si la paella está equilibrada o no. Después sofreímos el pimiento rojo – sin miedo – lo retiramos y reservamos. Sofreímos la carne, sin miedo también, sin prisas, que se dore bien. Cuando esté hecha, añadimos la verdura, le damos un buen golpe de fuego y añadimos agua a ojo solo para que se consuma y haga una primera base de sabor.

Una vez consumida el agua echamos el arroz para sofreírlo también junto con la carne y la verdura. En Valencia no se sofríe el arroz primero, pero no les digamos nada, pobrecitos. Bastante tienen con lo suyo.

Al cabo de un par de minutos en los que hemos removido bien la mezcla, echamos una picada de perejil, tomate y ajo cortado y dejamos que se sofría también.

¿Hecho? Bien, si no hemos confundido el aceite con ácido de baterías y el pollo con corcho de embalar, a estas alturas debería oler a gloria bendita.

Vertemos el agua, sal y colorante y en 20 minutos ¡¡tachán!!

Luego apagamos el fuego, añadimos unas ramas frescas de romero para aromatizar, tapamos con papel y dejamos reposar un tiempo variable entre una y tres cervezas.

¡Que os guste mucho!

PD: A Nando le gustó.