ARROZ A BANDA (ELOGIO A LA MORRALLA)

Haceos cargo de la situación: era miércoles, no hacían nada en la tele, a nuestra amiga Susana le habían tocado diez euros en el rasca de la ONCE y, bueno, eso había que celebrarlo. Así que las Tastaolletes girls nos armamos de tacones y purpurina y nos subimos al depravamóbil (que es como llamamos a la vieja Kangoo de la Vane en memoria de los tiempos salvajes) para recorrer todos los bares de la Vall de Pop en busca de sangre fresca.

Para ahorrar detalles diremos que los hombres más interesantes que encontramos fueron José Cuervo, Justerini y Brooks. Ante la magnitud del desastre, con la lengua estropajosa, poniéndose de pie encima de la mesa y abriendo los brazos como si fuera un Moisés beodo, la Susana (hola, perraca) pidió, antes de irnos, una última oportunidad al grito de: ¡¡Lo que a las diez es morralla, a las cinco de la mañana es caviar!!

Bueno en realidad la versión literal fue más o menos: lossssffffquealasssdiesssesmomomomorrallaalashipcincoessssscaffffiar. Y luego cayó de bruces en mitad del bar con el ruido de un edificio de diecisiete plantas derrumbándose. Para entonces, y antes de que pudiéramos levantarla, un grupito de funcionarios barrigoncetes había dejado su partida de billar y, muy contentos, daban palmas y hacían la conga a su alrededor al grito de ¡somos caviar! ¡somos caviar!

Para alejarlos de mi amiga hicieron falta grandes dosis de persuasión y el taco de billar partido en dos. Al final no hubo que lamentar víctimas mortales y hoy la Susi está felizmente amancebada con uno de los de la conga, ha renunciado a su trabajo y la pareja ha abierto una tienda de souvenirs en Alcolea de Calatrava, Ciudad Real. Su producto estrella son unos llaveros monísimos de colmillo de jabalí. Sus hijos irán a los Escolapios. Su perro se llama Bruno.

Pero eso no es lo más importante de la noche, sino la reflexión de la morralla. Esos humildes pescados que por sí mismos no tienen salida comercial, juntos y revueltos en el caldero son la base de los mejores arroces del mundo. Como algunos desvencijados varones que salen en grupo, vamos.

Hoy la Tastaolletes os propone un suculento arroz a banda con caldo de morralla y rascasa.

INGREDIENTES

2 kilos de morralla (se le puede añadir rascasa, una cabeza de rape, unos serranos…)
2 sepias de buen tamaño
1 cabeza de pulpo
Aceite
Sal
Tomate natural
Ajo
Perejil

PREPARACIÓN

Primero preparamos el caldo hirviendo la morralla. Aquí, igual que cuando hablábamos del puchero, sin miramientos. Hasta que el pescado haya dado lo mejor de sí mismo. Luego se pasa por un colador y se reserva el caldo. Si lo hemos hecho bien los vecinos deberían empezar a tocar al timbre antes de diez segundos con la mirada vidriosa y la lengua fuera. No les abráis la puerta.

En segundo lugar, cortamos la sepia y la cabeza del pulpo a dados y la sofreímos en una cazuela. Esto es así porque salpican y es un poco incómodo hacerlo en una paella abierta.

Después, abrimos una cervecita, que no todo va a ser trabajar, maldita sea, y el arroz a banda se merece eso y más.

El cuarto paso: picamos el ajo, el tomate y el perejil y hacemos un picadillo que servirá de base a nuestro arroz.

Y ya: le ponemos aceite a la paella y sofreímos el arroz con el picadillo, añadimos la sepia y el pulpo y cuando esté todo bien mezclado vertemos el caldo y corregimos de sal.

Para cuatro personas podemos utilizar cuatro tazas de arroz y doce de caldo, siempre que se trate de arroz bomba, que no se pasa y admite mayores cantidades de caldo.

Después de un arroz a banda así os garantizo que dará igual que seáis emperador, mero o sardinilla en escabeche. Para cualquiera que no tenga el paladar de cartón os convertiréis en los amos del cotarro. Eso sí, si la comida se lía, luego salís, conocéis a alguien, os liáis y os da el rollo místico, haced el favor de no abrir una tienda de souvenirs en Alcolea de Calatrava. Por la Susana y tal.