SENIJA

Pertenece a la Vall de Pop y cuenta con algo menos de 650 habitantes. De origen morisco, actualmente su economía y su paisaje son fundamentalmente agrícolas; los cultivos de secano del olivo, la vid, el almendro, el algarrobo o el cereal definen su fisonomía y configuran un bello ejemplo de los pueblos del interior de la Marina Alta. De todos modos, actualmente esta actividad convive con la prestación de servicios turísticos y una de sus actividades colaterales más extendidas: el urbanismo.

Por su tranquilidad, por sus paisajes y su cercanía a la costa o a poblaciones mayores como Benissa, Senija es un importante foco de residentes extranjeros que la han elegido para vivir de forma permanente. De este modo, de sus 650 habitantes, cerca del 40% son extranjeros.

Senija presenta dos rutas para gustos muy diferentes aunque no incompatibles. Por un lado, a finales de mayo, la Ruta dels Bandolers, una media maratón de montaña que recorre las rutas de los antiguos salteadores de caminos; por otro, en abril, está la Ruta de la Pilota. Aquí no hay que correr, solo degustar las pelotas de puchero que sirven los bares de la localidad acompañadas de una cerveza o un buen vino de la Marina Alta.

Junto al casco urbano se encuentra la partida rural de la Cometa. Y de sus atractivos naturales destacamos Les Bassetes, la Cova de la Garganta – en la que se puede ver un árbol fosilizado – o La Creu Alta desde la que se tiene una fantástica panorámica no solo del pueblo sino de parte de la Vall de Pop.

En la gastronomía de Senija se pueden encontrar las ya mencionadas pelotas de puchero, las cocas o el “mullador amb bull” (verduras asadas con tripa de atún).

Las fiestas patronales de Senija se celebran el primer fin de semana de mayo en honor de la Virgen de los Desamparados y Santa Catalina Mártir.

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