VALL D’ALCALÀ

Tiene algo menos de 200 habitantes y forma parte de la subcomarca de Les Valls de Pego. La forman actualmente Alcalà de la Jovada y Beniaia, aunque en origen eran cinco los pueblos que pertenecían a la Vall d’Alcalà: los ya citados, más Criola, Benialí, Benijarco, La Roca y L’Atzúbia.

Esta parte montañosa es uno de los tesoros naturales de la Marina Alta y además tiene una enorme importancia desde el punto de vista histórico. No solo se pueden rastrear importantes vestigios de asentamientos humanos desde la prehistoria, sino que para algunos autores es aquí donde se sitúan las raíces étnicas del territorio valenciano. O sea, que más o menos todos los habitantes de la Marina Alta tenemos un primo muy muy muy lejano que ya cazaba, pintaba y se divertía en esos paisajes extraordinarios.

Así, se pueden admirar las pinturas rupestres de la Cova del Pelegrí, del Racó del Condoig o del Barranc de la Gleda. Además, existe una elevación limítrofe entre la Vall d’Alcalà y la Vall d’Ebo, el Xarpolar (904m), en el que quedar restos de un asentamiento íbero estable.

Del pasado árabe de la Vall d’Alcalà y de la importancia que tuvo este enclave para el  Al-Azraq (el azul) da testimonio la fuente de Alcalà de la Jovada que reproduce el rostro del mítico caudillo que guerreó contra Jaume I. Todavía hoy algunos de los atractivos para el visitante de la Vall d’Alcalà los constituyen recuerdos de esta época: el Castillo de Al-Araq o los poblados moriscos. Pero como hemos dicho, lo que hace especial a la Vall d’Alcalà es el conjunto: la historia, el paisaje natural y la posibilidad de pulsar un tiempo que ha sabido encontrar su propio ritmo. Es una Marina Alta que pervive de un modo muy intenso.

Su gastronomía es la clásica de montaña: “blat picat”, arroz al horno, “minxos” o “espencat”.

Las fiestas patronales se celebran la primera o segunda semana de agosto en Alcalà de la Jovada y el tercer fin de semana de septiembre en Beniaia. 

VALL ALCALA