VALL DE LAGUAR

La Vall de Laguar está formada por los núcleos de Campell, Fleix, Benimaurell y Fontilles, aunque todos ellos forman una misma entidad municipal.

Tiene menos de 1000 habitantes y se sitúa a una altitud de entre 300 y 500 metros en la zona montañosa entre el Barranc de l’Infern y el Cavall Verd. Por un lado el Barranc de l’Infern está formado por el paso del río Girona y separa la Sierra d’Ebo de la Sierra del Migdia hasta llegar al embalse de Isbert. Por el otro, el Cavall Verd con sus 800 metros de altura es un punto de referencia en el paisaje y el senderismo de la Marina Alta. En él, además, se encuentran varias fuentes y manantiales naturales.

Esta zona, como la Vall de Gallinera, Alcalà y Ebo, forman el que fue el último reducto morisco en la Marina Alta. Su nombre en árabe es Al-Agwar (Las Cuevas). Es la zona de los últimos castillos árabes y de una hermosa leyenda que explica el nombre del Cavall Verd: En el S.XV, cuando los últimos moriscos fueron obligados por las armas a dejar la que había sido su tierra durante cientos de años, una mujer, Ezme, recuperó una vieja profecía que decía que un fabuloso caballo verde salvaría a los moriscos de las dificultades del futuro. Y lo vio. Vio el perfil del caballo en el perfil de la montaña; incluso vio la silla de montar en la suave depresión central entre los dos picos. Ese caballo no los salvó a ellos, pero sí su memoria.

La economía de la Vall de Laguar se basa en la agricultura de secano: cerezas – con D.O de la Montaña de Alicante –, olivos y almendros. Y en los servicios de un turismo de interior que cada vez atrae más visitantes que buscan tranquilidad, fabulosos paisajes, pequeños pueblos cargados de sabor y actividades al aire libre (pero descansar también es una actividad ¡ojo!).

Además de pasear o disfrutar de la gastronomía de los diferentes núcleos urbanos, el gran atractivo de la Vall de Laguar es su riqueza natural. Así, una ruta clásica y fácil es la de Las Fuentes, que va desde el Castillo de Adzavares hasta el Sanatorio de Fontilles, institución jesuita para los enfermos de lepra inaugurado en 1909. Hoy todavía se mantiene en pie el solitario sanatorio de montaña y la lúgubre muralla que lo separa del mundo exterior. Es uno de los lugares “mágicos” de la Marina Alta.

La gastronomía de la Vall de Laguar recoge platos como la “sang amb ceba”, las cocas, el arroz al horno, “arròs amb fesols i naps”, el puchero o las “faves sacsades”. También una interesante repostería de raíz árabe en la que encontramos los pasteles de boniato o la coca de calabaza. Y por supuesto, cerezas.

Las fiestas patronales se celebran de mayo a septiembre en los diferentes núcleos de la Vall.

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