VALL D’EBO

Tiene menos de 300 habitantes y su principal atractivo reside en el entorno. Para los amantes de la naturaleza, el senderismo o la escalada, es uno de los puntos más atractivos de la Marina Alta.Té menys de 300 habitants i el seu principal atractiu residix en l’entorn. Per als amants de la naturalesa, el senderisme o l’escalada, és un dels punts més atractius de la Marina Alta.

Pero también para los amantes de la buena vida tranquila, de poder pasear por un pueblo de calles frescas y estrechas entre montañas; y de buena mesa como corresponde a un lugar así. Una forma de resumirlo sería decir que lo que hace que la Vall d’Ebo sea tan apreciada es porque condensa una forma de vida que a veces parece imposible que suceda a escasos kilómetros de los enclaves turísticos más concurridos.

Su economía se ha basado en el cultivo de secano (algarrobos, olivos, cereales y almendros) y en la ganadería (lo que explica la deforestación de los alrededores más inmediatos al pueblo).

A la hora de definir qué hay que ver en la Vall d’Ebo, un consejo previo: ¡ataos las zapatillas! Si bien dentro del casco urbano no hay grandes elementos de los considerados “turísticos” (pero todo el pueblo lo es a su manera, todo el pueblo funciona como un enclave para dejar pasar las horas sin prisas), sus alrededores naturales están llenos de interés.

El más famoso puede que sea La Cova del Rull, descubierta en 1919 por José Vicente Mengual (El Rull) – o más exactamente por su perro y por su hurón que fueron quienes se metieron dentro por primera vez: el primero persiguiendo un conejo y el segundo para ver qué pasaba; pero bueno, así de ingrata es la posteridad. La cueva es un conjunto realmente impresionante. Vale la pena entrar y admirar la altura de los techos de piedra, la profundidad inmensa de las galerías o el juego de la roca que aún sigue su trabajo de crecimiento. Se puede visitar durante todo el año excepto entre el 15 de enero y el 15 de febrero.

Y seguramente el lugar más nombrado por excursionistas y senderistas que buscan emociones fuertes en la Marina Alta: el Barranc de L’infern en el que confluyen las estribaciones de la Vall de Laguar, Ebo y Alcalà. Además, se pueden recorrer los alrededores ¡¡en burro!!. La Vall d’Ebo cuenta con un servicio de burro taxi gestionado por la Asociación Ecoburropark.

La gastronomía de la Vall d’Ebo registra platos como el “blat picat”, los “minxos”, el cordero al horno, o las cocas.

Sus fiestas patronales se celebran durante la primera semana de agosto.

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