COCAS

Igual que sucede con el arroz, las cocas sobre todo son un vehículo para otros ingredientes. Es una cocina que hace de la necesidad y de la escasez su mejor virtud. A través de las cocas, la hortaliza, el salazón y los embutidos de la Marina Alta encuentran una de sus expresiones más memorables.

Se trata de una masa de harina, levadura, agua, aceite y sal, fina, generalmente circular y de un diámetro que va desde los cinco a los treinta centímetros. La masa es fina, esponjosa, con un extraordinario aroma a leña si se ha preparado en el horno moruno, sobre la que se colocan diferentes ingredientes. Los más usuales son: “mullador” (mezcla de pimiento, tomate y berenjena), tomate, cebolla, espinacas, acelgas, guisantes, embutido o de aceite (es decir, sin nada más que la propia masa y un lomo de anchoa o un poco de embutido – morcilla, sobrasada, chorizo – en el centro). En cuanto a los salazones que las acompañan, lo normal es que se trate de anchoa, como hemos dicho, o de melva.

Las hermanas pequeñas de las cocas, las empanadillas o “coquetes de pa” también son un clásico de los hornos y las casas de la Marina Alta. Las encontraréis de guisantes, espinacas y tomate.

Las cocas, además, son un plato social. Se pueden comprar, claro, y hay varios hornos y restaurantes en nuestra comarca que os las servirán como debe ser, sabrosas y aromáticas, pero es mucho más divertido hacerlas.

Para ello el canon exige horno de leña o moruno, pero en el convencional también salen. Si os apetece, echad un vistazo a la receta de Tastaolletes y seguidla paso a paso. No solo cocinaréis un plato estupendo, sino que pasaréis un día de cocina divertido y os conectaréis con una tradición culinaria antigua y muy nuestra.

La coca sin embargo hay dos pecados que no perdona: hacerla demasiado gorda, con textura “de chicle” o demasiado aceitosa. Hay gente que unta la bandeja en aceite y consigue que la coca llegue a freír. Alejaos. En serio.

Y poco más. Es un plato de verano y de invierno. De almuerzo, comida o cena. Para compartir con un montón de amigos. Para acompañar con un buen vino de la Vall de Pop, por ejemplo. Y con un racimo de moscatel si lo tenéis a mano. Gloria bendita, oiga.