EMBUTIDOS

Pedir un figatell en cualquier carnicería o en cualquier bar de la Marina Alta supone un viaje mucho más intenso de lo que parece. Es una receta que emparenta nuestra cocina más auténtica con recetas griegas, chipriotas o italianas. Es puro Mediterráneo. Prueba a echarlos sobre una plancha y a escuchar cómo se van haciendo por dentro y por fuera, luego ponlos en una rebanada de pan con un poco de aceite o sobre una base de tomate, solos o con queso, o con berenjena, o con lo que quieras. Empújalos con una cerveza bien fría o con un vino de la Vall de Pop; eso imprime más carácter que cualquier documento de identidad.

Untar una rebanada de sobrasada elaborada en cualquier pueblo del interior de nuestra comarca homenajea la memoria de los repobladores mallorquines que vinieron en el siglo XVII. Además de la riqueza léxica aquellos cristianos nos aportaron algunas recetas que siguen tendiendo puentes entre nuestras montañas y sus islas.

La morcilla de hinojo, el “blanquet”, las longanizas, el chorizo rojo … no solo tienen valor en sí mismos (que vaya si lo tienen; enciende unas brasas y lo comprobarás), sino que se mezclan con una gran variedad de platos de la Marina Alta. El “arròs amb costra“ de Pego o el arroz al horno son una buena prueba. Pero también lo son las cocas o elpuchero.

Prueba nuestros embutidos y verás como la gente de la comarca supo sacar todo el provecho a un producto excelente y mantener una larga tradición de trabajo bien hecho. Encontrarás carnicerías de calidad en casi cualquier pueblo que visites y podrás ver cómo cambian los matices según te encuentres en los valles (Gallinera, Laguar, Ebo, de Pop) o en la costa.