RASTRO DE XALÓ

El rastro de Xaló es un símbolo consolidado de la Marina Alta y un paraíso para los curiosos y los exploradores de fin de semana; un reto para los compradores de raza y una tentación permanente sean cuales sean los gustos y el presupuesto.

En los diferentes expositores (y no hay dos iguales, incluso hay algunos que difícilmente se acomodarían a la palabra expositor) conviven cascos de las SS con máscaras antigás de procedencia indeterminada, elementos de viejos veleros con discos de grupos que ni ustedes ni nosotros habíamos escuchado antes, tallas religiosas, muebles para palacios y muebles para celdas, pinturas, viejos relojes, campanas tibetanas, chaquetas que es probable que hayan cruzado algunos desiertos, juguetes soviéticos y verbeneros, planchas, cucharillas de café, pájaros de porcelana, espadas, telas, herramientas, churros, bocadillos, cristalerías, guitarras e ingenios para los que las lenguas romances no tienen la palabra exacta.

Si usted puede imaginar un objeto, el rastro de Xaló se lo ofrece. Otra cosa es el precio: se pueden encontrar buenas ocasiones, pero se impone saber regatear. Igual que se impone saber decir que no. En caso contrario uno se puede encontrar con una jarra de latón abollada en las manos, con cara de panoli y sin saber muy bien qué hacer con semejante cosa.

Pero más allá de las compras, lo que hace del rastro de Xaló una de las experiencias más auténticas que ofrece la Vall de Pop y la Marina Alta, es el entorno y la diversidad.

Se celebra todos los sábados (y celebrar sí es un verbo exacto) en el entorno del azud del río Jalón y el molino de laTarifa. En los sábados soleados es un placer recorrerlo bajo la sombra de los árboles y junto al curso del agua. Al otro lado de la carretera se encuentra la Bodegas Riko – visita obligada, amigos – y el restaurante Casa Aleluya – más que un restaurante, una parte de nuestro patrimonio icónico – entre otros locales que derivan de la reinterpretación británica de la gastronomía local y el esforzado maridaje del café con leche con las patatas fritas. Hay que saber elegir.

El rastro de Xaló es muy popular tanto entre los residentes locales y extranjeros de todas las nacionalidades como de los turistas que visitan la zona. Y es así merecidamente; sencillamente es algo que hay ver y experimentar.

Después, se haya comprado o no, tanto Xaló com el resto de la Vall de Pop ofrecen varias posibilidades para pasar un sábado inolvidable. Un buen plan es recorrer los enclaves vecinos (Alcalalí, Llíber, el Maserof, Parcent…) y dejarse seducir por un paisaje que es esencia del Mediterráneo y en el que conviven las amplias extensiones de vid, con las zonas más montañosas y pueblos que conservan intacto su espíritu de siempre.