SERRA DE BÈRNIA

Como decía el escritor Bernat Capó en la entrevista que le hicimos, la sierra de Bèrnia es la frontera entre la Marina Alta y la Marina Baixa. Y el paso por el interior de la montaña, el famoso forat, uno de los puntos más singulares de nuestra geografía.Cuando se pasa a través de él, después de atravesar casi a gatas un túnel de piedra natural de cerca de 20 metros, al otro lado se abre como un fogonazo de luz al sur la Marina Baixa. Se puede contemplar desde Altea casi hasta el cabo de Santa Pola por la costa. Por el interior, en un día despejado, se alcanza a ver Aitana y el Puig Campana.

Mirando hacia la Marina Alta lo que se contemplan son los valles y toda la cadena montañosa hasta el Montgó y el cap de Sant Antoni pasando por el cabo de Moraira. El paisaje es realmente espectacular. Para quien no esté acostumbrado a este tipo de vistas, llama poderosamente la atención (para bien) la cantidad de terreno montañoso y agrícola que pervive en la Marina Alta. La visión de las laderas llenas de monte bajo, los núcleos de pinos, el encuentro de las montañas con el azul del mar y la mancha blanca de los pueblos y casas diseminados forma un conjunto que realmente vale la pena.

Para llegar al punto de salida en Cases de Bèrnia se llega en coche hasta Xaló y se busca el desvío hacia Bèrnia-El Maserof. A partir de este punto arranca una carretera de montaña que se extiende durante unos 12 kilómetros. Ya aquí el paisaje vale la pena. Se va haciendo más agreste a medida que nos acercamos a la sierra y se va ganando altitud poco a poco.

La carretera termina en un conjunto de casas junto a un campo de vid. Aquí encontraremos ya los paneles indicadores de la ruta. Podemos ver tanto las características de la montaña como los ítems de los diferentes recorridos propuestos desde la ruta circular PRV-7. Todos ellos parten del mismo sitio.

Dejando el coche en este punto, empezamos a caminar por un camino asfaltado que en seguida se convierte en senda de piedra. Transcurre a pie plano durante más o menos 1’5 km, hasta llegar a una fuente de agua no potable (¡lástima!) con unas escaleras. Al otro lado de esas escaleras empieza la ruta de montaña propiamente dicha.

Es una subida ininterrumpida para salvar el desnivel de 230 metros hasta el forat. No es especialmente dura, aunque en ocasiones, sobre todo en días de mucho sol, las escasas sombras se convierten en un bien muy preciado. La ladera de Bèrnia no está arbolada y abundan el matorral y las herbáceas. Eso sí, la vista es realmente impactante. Tal y como se ganan metros se abre ante la vista gran parte del sistema montañoso de la Marina Alta y los valles, muchos de ellos abancalados.

La senda está bien señalizada y no presenta ninguna dificultad para orientarse. Solo en el tramo final, cuando se va a salvar el último desnivel para alcanzar la cota del forat hay que estar atento a las marcas blancas y amarillas. De lo contrario se ha de salvar un pequeño paso que puede presentar alguna dificultad para personas con vértigo. Pero con no dejar la senda e ir por el lado correcto, asunto solucionado.

Luego, una vez arriba, se abre el forat de Bèrnia como un túnel natural excavado en la roca que comunica la Marina Alta y la Marina Baixa. Se ha de pasar casi a gatas y en el interior suele soplar el viento y la temperatura baja algunos grados, lo que en verano es realmente agradable.

Cruzar este túnel y asomarse a vista de pájaro al mar y a la tierra es una experiencia que vale la pena vivir.